Lola, Porco & Paco

ESPAÑOL

Una comedia de animación para adultos que pretende observar la sociedad actual con una mirada transgresora, original y crítica. Paco tiene casi treinta años y no sabe qué hacer de su vida. Lola es su ex-pareja y ahora amiga, una mujer ambiciosa, inteligente y poco comprensiva con la gente que juega a videojuegos durante diez horas seguidas. Porco, el mejor amigo y compañero de Paco, es un cerdo. Un cerdo que habla, que anima a Paco a ligar, que fuma, que bebe y que también juega a laconsola durante horas. Pero un cerdo.


 

ENGLISH

An animated comedy for adults that aims to observe today’s society with a transgressive, original, and critical perspective. Paco is soon going to turn thirty and doesn’t know what to do with his life. Lola is his ex-girlfriend and now friend—an ambitious, intelligent woman with little patience for people who play video games for ten hours straight. Porco, Paco’s best friend and roommate, is a pig. A talking pig who encourages Paco to flirt, smokes, drinks, and also plays video games for hours. But still, a pig.

 

Ficha del proyecto
Project info

  • Formato Serie de animación 2D
    Format 2D animation series
  • Género Comedia
    Gender Comedy
  • Target Adultos
    Target Adult
  • Estado En desarrollo
    Status Development
  • Creadores Xosé Castro, Andrés Mahía, Xosé A. Touriñán
    Creators
  • Productores Javi Lopa, Álvaro Pérez Becerra, Elisa Martínez
    Producers
  • Ventas Laura Pazienza Signo
    Selling

Desarrollo
Development

  • Directora Lucía Rodríguez
    Director
  • Guionista Laura Mahía
    Scriptwriter

Coa subvención de
Funded by

En los márgenes de un mundo chiflado,
tres perdedores conservan la cordura.

Un hombre, una mujer y un cerdo. Sí, un cerdo.

Tres amigos viven en una pequeña aldea del Camino de Santiago. Lejos de los centros de poder, lejos de las tendencias culturales y sociales, lejos de las tragedias humanitarias… lejos de todo. Y, sin embargo, el mundo febril de las nuevas políticas, de la sensibilidad ambiental, de la cultura woke, de los radicalismos efímeros y de la inteligencia artificial va formando, cada día más, parte de sus vidas.

Para observar, criticar y ridiculizar a una sociedad desequilibrada e insensata, nada mejor que mirarla desde la distancia.

Paco y Porco son buenos amigos, aunque no podrían ser más distintos: Paco es tranquilo y apocado, tiene 29 años, trabaja en una gasolinera y no tiene más aspiraciones en la vida que ver series y vídeos de TikTok, jugar a la Play y salir de fiesta los fines de semana; en cambio, Porco es quimerista, impulsivo, broncas, malhablado, grosero, embustero, aprovechado, lujurioso, bebedor, fumador, jugador, adicto al sexo y con unos hábitos higiénicos cuanto menos cuestionables. Porco es un cerdo, literalmente.

Ambos amigos comparten casa en la periferia de Ponte Regato. Sus vidas son aparentemente sencillas: partidas de tute con los colegas en el bar, vermú de los domingos, horas muertas mirando pasar a los peregrinos por la alameda, comidas familiares e inútiles intentos de ligar en los pubs del pueblo o en la piscina municipal. La pareja se convierte en trío cuando Lola (la exnovia de Paco) se une a ellos. Lola es muy distinta a Paco y Porco: inteligente, activa y llena de inquietudes.

Sus vidas no serían muy diferentes de las que llevaron sus padres y sus abuelos, si no fuese porque Paco y Porco dedican la mayor parte del tiempo a absorber como esponjas toda la información contradictoria que les entra por las pantallas. Es entonces cuando su existencia se convierte en una montaña rusa de sentimientos y opiniones contrapuestas que los lleva a todo tipo de aventuras disparatadas: se apuntan a cruzadas conspiranoicas, se cuestionan su identidad de género, se convierten en activistas contra el cambio climático y negacionistas del cambio climático, feministas y víctimas de las “femi-nazis”, animalistas que siguen una estricta dieta carnívora, defensores de la unidad de los pueblos que se alarman con la llegada de inmigrantes, adictos a ChatGPT que despotrican contra la inteligencia artificial… Son, en definitiva, un compendio de todas las tribus e ideas contradictorias de la sociedad del siglo XXI, atrapados en un pequeño universo semi-rural donde todo permanece, aparentemente, inalterable.

Ponernos en la piel de unos integrantes de la llamada Generación Z para observar con ánimo crítico y burlón la realidad del mundo occidental. Y hacerlo desde una realidad local, desde la vida casi aburrida de una pequeña villa de Galicia. Fusionar el humor amable, el costumbrismo y las historias más cotidianas y pegadas a la realidad con la crítica irreverente de lo que ocurre en el resto del planeta.

Tres amigos observan el mundo y opinan. ¿Eso es todo? Efectivamente, eso puede ser todo.

Ponte Regato

Ponte Regato es una pequeña villa de Galicia, en el noroeste de la península ibérica y destino final del Camino de Santiago. No es una aldea pequeña, pero tampoco llega a ser considerada una ciudad. Tiene un polígono industrial, un río con su puente medieval, una plaza central, varios siglos de historia y un reguero de peregrinos que la cruzan a diario camino a Santiago de Compostela.

Ponte Regato se sitúa entre el mundo rural que la rodea y el estilo de vida urbano: comercios, cafés, algún evento cultural… El mismo día en que se programa un concierto o una exposición puede haber también alguien herido en una batida de caza.

El Camino de Santiago

El Camino de Santiago es una ruta de peregrinación que cada año atrae a cientos de miles de personas hasta Santiago de Compostela. Desde hace veinte años, el Camino ha crecido de forma constante y hoy en día es la principal marca turística de Galicia.

A Ponte Regato, el Camino le cambió la vida, tal como ha ocurrido en la realidad con muchas villas gallegas. Localidades aburridas al borde de una carretera vieron cómo, de pronto, empezaban a recibir decenas o cientos de visitantes cada día. El flujo constante de caminantes será un detonante permanente en la serie: para introducir tramas de todo tipo, para presentar personajes, para justificar iniciativas y, en general, para conectar Ponte Regato con tipos, modas y costumbres del extranjero.

Los nacidos entre 1995 y 2010, conocidos como zoomers o Generación Z, no solo son los principales consumidores de animación para adultos, sino también el grupo generacional que mejor representa los usos y costumbres del mundo actual, con todos sus retos y contradicciones: la creciente globalización cultural, la inestabilidad laboral, la dependencia de las redes y de los dispositivos electrónicos, los cambios en las relaciones afectivas, sociales y en la percepción de la propia identidad…

Paco, Porco y Lola son tres zoomers de manual, aunque de perfiles distintos. Paco y Porco pasan unas cuatro horas al día frente a las pantallas, miden la aceptación social en likes y sus ídolos son DJs, gamers y TikTokers de éxito; tienen un futuro laboral incierto, marcado por la precariedad y el reciclaje constante, y viven expuestos a un exceso de información contradictoria que les impide tener una opinión clara y reposada sobre casi cualquier tema.

Lola, por su parte, representa otro perfil de zoomer: el del compromiso y la certeza de que el mundo está cambiando, de que vivimos en un momento bisagra del que nacerá una sociedad con nuevos valores, a partir del compromiso con el medio ambiente y la aplicación permanente de la perspectiva de género.

Pero, a diferencia de la mayoría de los zoomers, Paco, Porco y Lola no viven en un entorno urbano, impersonal y hostil, sino en una villa del interior de Galicia. Este marco constituye un universo amable que se caracteriza por ser el punto de encuentro entre lo rural y lo urbano, entre la cultura tradicional y la global, con una mayor interacción entre grupos generacionales y una relación más directa con los poderes políticos (la alcaldesa) o económicos (el constructor).

Paco

Tiene 29 años, trabaja en una gasolinera y considera que a su vida no le falta gran cosa. Si le preguntas si es feliz, dirá que casi siempre sí. Admira a Porco y querría ser como él: atrevido y ocurrente. Pero Paco es algo tímido y poco dado a la polémica. Sigue enamorado de Lola, aunque no se atreve a decírselo. Piensa que la actual relación de amistad tampoco está tan mal.

Lola

Tiene la misma edad que Paco y se conocen desde la escuela. En el instituto vivieron un breve romance y ahora son amigos. Lola es la responsable de Cultura y Asuntos Sociales del ayuntamiento y considera su deber fomentar la igualdad, el ecologismo y el feminismo entre la población. Frente al hedonismo conformista de Paco, Lola muestra un activismo incansable.

Porco

Porco es un cerdo y mantiene muchas de las características de su especie. Entre ellas, un apetito desmesurado y poco aprecio por la limpieza. Porco es también listo, egoísta, ocurrente, temerario, impulsivo y cambiante en sus convicciones. Frente a la vida tranquila a la que aspira Paco y los principios de Lola, Porco elige la aventura. Un día está en un bando, al día siguiente en el contrario. Está prendado de Rita, la alcaldesa, a quien considera una mujer irresistible.

Rita, la alcaldesa

Rita, de 50 años, es tía de Paco y alcaldesa de Ponte Regato. Neoliberal, competitiva y racional, Rita representa el poder y la ambición. Cree que su sobrino Paco es un inútil sin luces y que Lola es un peligro para el progreso de la villa. Siempre movida por el beneficio, Rita quiere fomentar la construcción, atraer empresas y convertir Ponte Regato en un centro turístico.

Beni

Amigo de Paco y Milucho desde la infancia. Beni siempre fue el estudioso del grupo y ahora es funcionario en el juzgado. Aunque pasa la mayor parte del día en el Café Zurich, Beni es muy eficiente, sabe mucho de todo y puede solucionar cualquier trámite burocrático. Es tímido, nunca ha tenido novia y su orientación sexual no está clara.

Milucho

Amigo desde la infancia de Beni y Paco. Milucho no trabaja porque es rico. Tiene fincas de eucaliptos y montes alquilados a empresas eléctricas para la instalación y explotación de energía eólica. Podría viajar o mudarse, pero es feliz en Ponte Regato. Muy vago y muy amigo de sus amigos, Milucho cree que Lola es inteligentísima y que Porco es el tipo más cool del mundo.

Pacucho

Ronda los 65 años y es el dueño de la gasolinera donde trabaja Paco. Buena persona y fabulador, suele contar historias de sus viajes de juventud por el mundo y, en especial, de su experiencia en los grandes escenarios del automovilismo. Paco lo considera un genio, un sabio capaz de echar la cantidad exacta de gasolina guiándose solo por el oído.

Viki

Tiene unos 35 años, es la dueña del Café Zurich y amiga del trío protagonista. Viki nació en Ponte Regato pero pasó muchos años viviendo en diferentes capitales europeas. Lesbiana declarada y defensora de movimientos alternativos, todos conocen su pasado como okupa en Berlín y Ámsterdam. Tiene un carácter fuerte y, aunque su local está abierto a todo el mundo, sus enfrentamientos con la alcaldesa son bien conocidos.

Casa de Paco

Paco heredó la casa de su abuela, fallecida hace años. La casa está en las afueras de la villa y en la parte de atrás, junto a un pequeño terreno anexo, está la pocilga de Porco. La casa conserva algunos elementos del hogar de la abuela, combinados con el desorden que genera Paco: muebles clásicos y alfombras junto a cajas de pizza, revistas de motor, videojuegos…

Pocilga de Porco

Un cobertizo de ladrillo y bloques de hormigón, suelo de paja, mala iluminación y una decoración a base de revistas eróticas y del mundo del motor.

El Café Zurich, el bar de Viki

El de Viki, como lo llama todo el mundo, es en realidad el Café Zurich, un local casi centenario que abrió en la plaza de Ponte Regato en los años 30 del siglo pasado. Hoy, Viki combina el mármol de las mesas con carteles de conciertos, y los espejos centenarios con la máquina tragaperras.

Despacho de Lola

Un despacho municipal situado en el propio edificio del ayuntamiento. Un ordenador, estanterías con archivos, carteles de campañas de concienciación de todo tipo…

Alcaldía

Un despacho con mobiliario antiguo que lleva décadas siendo el lugar de trabajo del alcalde o alcaldesa de la villa. Banderas gallega y española, un retrato del Rey… El escenario desde el que Rita ejerce el poder.

La plaza

La plaza central de Ponte Regato es un espacio con árboles y bancos, frecuentado por jubilados. Aquí se encuentran tanto el edificio del ayuntamiento como el Café Zurich. Algún edificio de estética moderna rompe la silueta de casas bajas de piedra. Podría ser una plaza más bonita, sí, pero al menos no está arruinada por construcciones recientes.

Si una short com es una comedia de situación de corta duración y una sitcom mockumentary es una comedia que integra elementos propios del falso documental, podemos hablar de LPP como un short com-mockumentary. Sus características principales son el humor verbal, episodios autoconclusivos de una única trama, el uso de la elipsis como recurso narrativo y una puesta en escena directa y sobria.

Pero, sobre todo, lo de incluir pequeños discursos que salpican y aceleran la acción.

El recurso de hablar a un entrevistador imaginario (como hacían en Modern Family, por ejemplo) es muy útil para expresar opiniones, tesis y puntos de vista. Esta es una serie sobre opiniones, sobre miradas y reacciones, sobre lo que opinamos de la realidad.

Este recurso tiene muchos atractivos cuando se aplica en una comedia de corta duración:

Contundencia. Es un formato de narración directa que facilita al espectador la comprensión inmediata del contenido, sin importar barreras nacionales o culturales.

Versatilidad. Es un formato flexible y ajustable a las características y necesidades del emisor. Por la duración de los capítulos permite la emisión de episodios sueltos (como un vídeo de TikTok o de YouTube) o combinados, adaptándose a las necesidades de emisión de canales generalistas, temáticos, plataformas de televisión e incluso su conversión en podcast por la absoluta preeminencia del humor verbal.

Capítulo 1: Una verdad incómoda.

Paco y Porco llevan una vida feliz y despreocupada hasta que a Porco le asalta una duda razonable: “¿y si Paco me está manteniendo solo para sacrificarme y comérseme como hacen todos los humanos que tienen cerdos en casa?”. Las sospechas sobre las verdaderas intenciones de Paco hacen que Porco se marche de casa e intente empezar una nueva vida en otro sitio, pero todos sus intentos terminan en fracaso. La frustración lo hace reflexionar hasta llegar a una conclusión acomodaticia que, si bien no lo libera del temor que lo atormenta, sí lo hace más llevadero: “¿Para qué preocuparse? De algo hay que morir”. Porco acaba volviendo a su pocilga en casa de Paco, el único sitio donde es verdaderamente feliz.

Capítulo 2: Protección Civil.

Tras varias quejas de los clientes de la gasolinera, el jefe de Paco termina por despedirlo. Sin otro horizonte laboral, Paco le pide a su tía, la Alcaldesa, que le consiga un enchufe (a él y por extensión a Porco) en las Brigadas de Protección Civil. Imbuídos por la autoridad que les da el uniforme, los dos amigos se convierten en una especie de policía paralela, despótica y arbitraria, que colma la paciencia de los vecinos. Ante la avalancha de quejas, la Alcaldesa se ve obligada a apartarlos del cuerpo. Pero justo en ese momento, una intervención de la pareja —completamente involuntaria y fortuita— evita una catástrofe durante la Fiesta de la Espuma de Ponte Regato, cuando una hormigonera llena de cubatas descontrolada amenaza con arrollar a varios vecinos. Resultado: disolución de las Brigadas por falta de presupuesto (el ayuntamiento tiene que indemnizar a los organizadores del evento) y vuelta de Paco a su antiguo trabajo en la gasolinera, ahora aclamado como héroe local por todos los vecinos.

Capítulo 3: Born to be wild.

Una manada de jabalíes invade Ponte Regato. Estropean los campos de maíz, destruyen el mobiliario urbano y esparcen la basura de los contenedores. Una noche, al salir de una partida de tute, la manada asalta a los dos amigos y Porco queda fascinado por el aspecto amenazante y el estilo de vida salvaje y fuera de la ley de los jabalíes. Sin pensarlo dos veces, se une al grupo y emprende con ellos una serie de golpes cada vez más audaces: roban en el almacén de piensos, asaltan el bar de Viki y dan una paliza a los organizadores de la Fiesta del Cocido de Ponte Regato. El ayuntamiento toma cartas en el asunto y autoriza una batida de caza para poner fin a las actividades delictivas de los jabalíes. Porco exhorta a la manada a plantar cara y propone asaltar el cuartelillo de la Guardia Civil para conseguir armamento. Pero los jabalíes, mucho más prudentes, deciden huir a territorios más seguros. Porco vuelve a su pocilga, defraudado por la cobardía de sus compañeros, pero orgulloso de saberse el más malote entre todos los malotes.

Capítulo 4: La veterinaria.

Porco tiene una variante benigna de gripe porcina, pero no quiere que Paco avise al veterinario, un viejo malhumorado que le clava las inyecciones como si fueran banderillas. Paco no le hace caso y llama a la clínica. Para sorpresa de ambos, el viejo se ha jubilado y en su lugar aparece una joven guapísima y encantadora (Susana). Los dos amigos quedan hechizados por el atractivo de la nueva veterinaria y buscan todo tipo de excusas para pasar por la clínica a verla. Paco y Porco no pueden evitar estar enamorados de la misma mujer y comienzan a competir por llamar su atención, sin saber que ella no tiene el menor interés por ninguno de los dos. Hartos de competir, Lola les propone que hablen con Susana y que sea ella quien elija a uno. Pero cuando están delante de ella descubren la cruda verdad: el corazón de Susana ya tiene dueño, un caballo percherón de 900 kilos llamado Titán. Paco y Porco saben que no tienen nada que hacer contra ese imponente semental.

Capítulo 5: El discapacitado pluriempleado.

Animado por sus rivales de tute, Beni y Milucho, Paco va al Ayuntamiento a pedir una ayuda para el mantenimiento de Porco. Alega que es un discapacitado a su cargo. Lo echan del Ayuntamiento y, encima, Porco se enfada. Afirma que puede ganarse la vida como cualquier cerdo vietnamita (animal de compañía profesional) o como esos cerdos que buscan trufas en el monte. Le hace una demostración a Paco de su sorprendente capacidad olfativa. Poco después, Porco empieza una carrera multiprofesional como buscador de setas, detector de fugas de gas y diagnosticador de enfermedades médicas por el olfato. El éxito se le sube a la cabeza y se prepara para trabajar como “nariz” en una glamurosa casa de perfumes parisina. Pero un accidente al exponer su hocico a una concentración peligrosa de almizcle lo deja sin olfato. Paco y Porco vuelven al Ayuntamiento para pedir la ayuda a dependientes, esta vez con un informe veterinario que confirma la discapacidad olfativa de Porco.

Capítulo 6: La fiesta del cocido.

Cada año, cuando llega la Fiesta del Cocido de Ponte Regato, Porco se encierra en la pocilga aterrorizado y Lola sale con el megáfono a gritarle a los vecinos para que tomen conciencia de lo cruel que es sacrificar animales para comérselos. Pero este año, Lola convence a Porco de que deje de ser una víctima pasiva y se una a la lucha. Los dos activistas se plantan en la entrada de la Feria a gritar consignas sin que nadie les haga el menor caso; ni siquiera Paco, que entra disfrazado con gabardina, sombrero y bigote postizo. Uno de los organizadores ve a Porco y se le acerca. Le propone que sea la mascota del evento. Porco se indigna y lo amenaza, hasta que el tipo le habla de dinero. Lo siguiente que vemos es a Porco bailando claqué vestido con un frac en la entrada de la Feria y a Lola marchándose derrotada y amargada. Paco ve la escena y se compadece. Se acerca a ella y los dos se sientan a la orilla del río a comer un plato de grelos y patatas de la Feria.

Capítulo 7: La toma del Ayuntamiento.

Un grupo de vecinos encabezado por Lola destapa un caso de corrupción urbanística en el que están implicados el constructor Pacucho y Rita, la alcaldesa. Rita cae en desgracia y acaba ahogando las penas en alcohol junto al único vecino que la apoya: Porco. Sin recordar nada de lo que pasó la noche anterior, Porco despierta en su pocilga abrazado a Rita. Fantasea con ser Alcalde Consorte y, sin despertarla, sale en busca del apoyo de los vecinos más testarudos y descerebrados para convencerlos de que la Alcaldesa fue víctima de una conspiración eco-comunista-feminista. Los ánimos se caldean, la turba toma el Ayuntamiento y restituyen a la Alcaldesa en su puesto. Rita le agradece la ayuda a Porco (ataviado con un gorro de búfalo), pero le explica que por cuestiones de imagen tienen que mantener las distancias. Porco acepta con elegancia y se va orgulloso de haberse acostado con Rita (aunque no recuerda si realmente pasó) y de haber hecho tambalear las instituciones democráticas del pueblo (algo que sí pasó y que nadie va a olvidar en mucho tiempo).

Capítulo 8: El mejor cumpleaños del mundo.

Paco va a cumplir treinta años y se da cuenta de que es un fracasado: no liga, tiene un trabajo de mierda y un futuro nada prometedor. Porco se compadece de su amigo y no se le ocurre nada mejor para animarlo que contratar los servicios de una prostituta del club A Frodita para que se haga pasar por una forastera que se enamora perdidamente de él. La mujer se detiene en la gasolinera, lo mira seductora y le lanza una insinuación. Para sorpresa de Paco, quedan por la noche en un pub. Orgulloso, Porco le cuenta a Lola lo que ha tramado para animar a su amigo. Lola estalla: machismo, explotación sexual y engañar a un amigo son cosas que no se pueden tolerar. Porco no tiene más remedio que romper el acuerdo con la prostituta. Pero Paco no sabe nada y sigue en el pub, esperando impaciente a la misteriosa mujer que pasó por la gasolinera. Lola pasa por delante, lo mira, entra y se sienta con él. Paco dice que lo acaban de dejar plantado. Lola siente ternura por el inocentón y buen tipo que es Paco. Recuerdan los tiempos del instituto, ríen y parece que el cariño que se tienen está a punto de convertirse en algo más profundo. Mientras tanto, Porco intenta librarse de pagarle a la profesional que contrató.

On the fringes of a mad world,
three misfits cling to sanity.
A man, a woman, and a pig. Yes, a pig.

Three friends live in a small village along the Camino de Santiago. Far from the centres of power, far from cultural and social trends, far from humanitarian tragedies… far from it all. And yet, the feverish world of modern politics, environmental awareness, woke culture, fleeting radicalisms, and artificial intelligence is increasingly seeping into their lives.

To observe, critique, and mock an unbalanced and senseless society, there’s nothing better than watching it from a distance.

Paco and Porco are good friends, though they couldn’t be more different: Paco is mild-mannered and timid, 29 years old, works at a petrol station and has no greater ambitions in life than watching Netflix and TikTok videos, playing PlayStation, and going out on the weekends. Porco, on the other hand, is a dreamer, brash, quarrelsome, foul-mouthed, deceitful, opportunistic, lecherous, a drinker, smoker, gambler, sex addict, and with hygiene habits that are, at best, questionable. Porco is a pig — literally.

The two friends share a house on the outskirts of Ponte Regato. Their lives seem simple enough: games of cards with the lads at the local bar, Sunday vermouth, idle hours watching pilgrims pass by on the promenade, family meals, and hopeless attempts at pulling in village pubs or at the municipal pool. The duo becomes a trio when Lola (Paco’s ex-girlfriend) joins them. Lola is very different from Paco and Porco: intelligent, active, and full of curiosity.

Their lives wouldn’t be all that different from those of their parents or grandparents — if it weren’t for the fact that Paco and Porco spend most of their time soaking up, like sponges, every bit of contradictory information that comes at them through their screens. That’s when their existence becomes a rollercoaster of feelings and conflicting opinions, leading them into all sorts of ridiculous adventures: they join conspiracy crusades, question their gender identities, become climate change activists and climate change deniers, feminists and victims of the “femi-Nazis”, animal rights supporters who strictly follow a meat-based diet, defenders of national unity who panic at the arrival of immigrants, ChatGPT addicts who rant against Artificial Intelligence… They are, in short, a jumble of every tribe and contradictory idea of 21st-century society, trapped in a small semi-rural universe where everything seems, on the surface at least, unchanged.

To step into the shoes of members of the so-called Generation Z in order to observe — with a critical and mocking spirit — the reality of the Western world. And to do so from a local perspective, from the almost tediously slow life of a small Galician village. To blend gentle humour, traditional customs, and everyday stories rooted in reality with irreverent critiques of what’s happening across the planet.

Three friends observe the world and share their thoughts. Is that all? Indeed, that might be all.

Ponte Regato

Ponte Regato is a small village in Galicia, in the northwest of the Iberian Peninsula, and a destination on the Camino de Santiago. It’s not a tiny hamlet, but it hardly qualifies as a city either. It has an industrial estate, a river with its medieval bridge, a central square, several centuries of history, and a steady stream of pilgrims crossing through it daily on their way to Santiago de Compostela.

Ponte Regato sits on the threshold between the rural world that surrounds it and a more urban lifestyle: shops, cafés, the occasional cultural event… The same day that a concert or exhibition is scheduled, someone might be injured in a hunting party.

The Camino de Santiago

The Camino de Santiago is a pilgrimage route that draws hundreds of thousands of people to Santiago de Compostela every year. Over the past twenty years, the Camino has grown steadily and is now Galicia’s leading tourist brand.

For Ponte Regato, the Camino changed everything — just as it has for many real-life Galician villages. Places that once languished quietly along the roadside have suddenly seen dozens, even hundreds, of visitors appear each day. This constant flow of walkers acts as a permanent trigger in the series: for introducing all kinds of storylines, new characters, initiatives, and, overall, to connect Ponte Regato with people, fashions, and customs from abroad.

Those born between 1995 and 2010 — known as Zoomers or Generation Z — are not only the main consumers of adult animation, but also the generational group that best embodies the practices and contradictions of today’s world. These include growing cultural globalisation, job instability, dependence on social media and digital devices, shifting relationship models, and evolving perceptions of identity.

Paco, Porco, and Lola are textbook Zoomers, though of differing profiles. Paco and Porco spend four hours a day in front of screens, measure their social worth in likes, and idolise successful DJs, gamers, and TikTokers. Their future is uncertain, shaped by precarious work and the need for constant reinvention, and they’re bombarded with so much conflicting information that it’s nearly impossible for them to form calm, well-rounded opinions on anything.

Lola, on the other hand, represents a different kind of Zoomer — one marked by commitment and conviction. She believes deeply that the world is changing, that we live in a pivotal moment from which a new society will emerge, founded on environmental awareness and a constant application of gender perspectives.

But unlike most Zoomers, Paco, Porco, and Lola don’t live in an urban, impersonal, and hostile environment. They live in a village in the interior of Galicia — a warm and welcoming universe that sits at the crossroads between rural and urban life, between traditional and global cultures. Here, there’s more interaction between generations and a closer relationship with local power, whether political (the mayor) or economic (the local developer).

Paco
Paco is 29 years old, works at the local petrol station, and considers his life to be fairly complete. If you asked him if he’s happy, he’d probably say yes — most of the time. He admires Porco and wishes he could be more like him: daring and quick-witted. But Paco is a bit shy and avoids confrontation. He’s still in love with Lola, though he hasn’t worked up the courage to tell her. As he sees it, their current friendship isn’t all that bad.

Lola
Lola is the same age as Paco, and they’ve known each other since school. They had a brief romance in secondary school and are now just friends. Lola is the Head of Culture and Social Affairs at the local council and sees it as her duty to promote equality, environmentalism, and feminism in the village. In contrast to Paco’s laid-back hedonism, Lola is a tireless activist.

Porco
Porco is a pig — literally — and retains many of the typical traits of his species, including an insatiable appetite and a lack of hygiene. He is also clever, selfish, witty, reckless, impulsive, and wildly inconsistent in his beliefs. While Paco longs for a quiet life and Lola sticks to her principles, Porco thrives on chaos and contradiction. One day he’s on one side, the next he’s switched allegiances. He’s madly in love with Rita, the mayor, whom he finds utterly irresistible.

Rita, the Mayor
Rita, in her 50s, is Paco’s aunt and the mayor of Ponte Regato. Neoliberal, competitive, and rational, she represents power and ambition. She thinks Paco is a dim-witted layabout and considers Lola a dangerous threat to the village’s progress. Always driven by profit, Rita is determined to boost construction, attract businesses, and turn Ponte Regato into a tourist hotspot.

Beni
A childhood friend of Paco and Milucho, Beni has always been the brainy one. He now holds a civil servant position at the local court. Though he spends most of his time at Café Zurich, Beni is incredibly efficient, well-informed, and the go-to man for solving bureaucratic tangles. He’s shy, has never had a girlfriend, and his sexual orientation remains a mystery.

Milucho
Another childhood friend of Beni and Paco. Milucho doesn’t work — he’s rich. He owns eucalyptus plantations and rents out hills to energy companies for wind turbines. He could travel the world, but he’s perfectly content in Ponte Regato. Lazy but loyal, Milucho believes Lola is incredibly clever and Porco is the coolest guy on Earth.

Pacucho
Around 65, Pacucho is the owner of the petrol station where Paco works. A kind man and natural storyteller, he’s always recounting tales from his youth, particularly his glory days on the international motor racing circuit. Paco sees him as a genius, a wise man who can measure the exact amount of petrol by sound alone.

Viki
In her mid-30s, Viki owns Café Zurich and is a close friend of the central trio. Born in Ponte Regato but having lived in various European capitals, Viki is an openly lesbian woman with strong ties to alternative movements. Everyone knows about her squatting days in Berlin and Amsterdam. Strong-willed and outspoken, her café welcomes all — except the mayor, with whom she frequently clashes.

Paco’s House
Paco inherited his grandmother’s house, located on the edge of the village. Out back, there’s a small plot with Porco’s sty. The house retains touches of his grandmother’s old home — classic furniture and rugs — mixed with Paco’s clutter: pizza boxes, car magazines, video games…

Porco’s Sty
A ramshackle brick-and-concrete shed with straw on the floor, poor lighting, and walls plastered with erotic and car magazines.

Viki’s Bar – Café Zurich
Known locally simply as Viki’s, the Café Zurich is a nearly century-old bar that opened in the 1930s. Viki has mixed its vintage marble tables and antique mirrors with posters for indie gigs and a slot machine in the corner.

Lola’s Office
A small municipal office in the town hall, complete with a computer, stacks of files, and posters from various awareness campaigns.

The Mayor’s Office
Furnished with old furniture and flags of Galicia and Spain, plus a portrait of the King — this is the stage from which Rita exercises her power.

The Square
Ponte Regato’s central square is lined with trees and benches, mostly occupied by pensioners. It’s also home to the town hall and Café Zurich. A few modern buildings interrupt the stone façades, but the square still retains a certain charm — it could be more beautiful, yes, but it hasn’t been entirely ruined by modern development.

If a short com is a brief situation comedy and a sitcom mockumentary blends fiction with the style of a fake documentary, then LPP can be described as a short com mockumentary. Its defining features are sharp dialogue, single-plot self-contained episodes, the use of ellipsis as a narrative tool, and a straightforward, no-frills visual style.

Above all, it’s about weaving mini-monologues throughout the story to move things along and add punch.

The use of a fictional interviewer — much like in Modern Family — is a key narrative device, allowing characters to voice opinions, theories, and perspectives directly to the camera. This is a series about viewpoints, reactions, and how we interpret the world around us.

This format offers several advantages for short-form comedy:

Impact: It’s a direct storytelling method that allows viewers to immediately grasp the content, regardless of cultural or national context.

Versatility: It’s highly adaptable to the broadcaster’s needs. With short episodes, it can be aired as standalone clips (like a TikTok or YouTube video) or combined into longer segments. It fits traditional channels, niche networks, streaming platforms — even podcasts, thanks to its strong verbal humour.

Chapter 1: An Inconvenient Truth

Paco and Pig live a happy, carefree life until Pig is struck by a reasonable doubt: “What if Paco is only keeping me to fatten me up and eat me, like all humans do with pigs?” Suspicious of Paco’s true intentions, Pig leaves home to start a new life elsewhere, but all attempts end in failure. Frustrated, he reflects and reaches a convenient conclusion that, while it doesn’t free him from his fears, makes them more bearable: “Why worry? We all have to die of something.” Pig returns to his sty at Paco’s house—the only place where he’s truly happy.

Chapter 2: Civil Protection

After several complaints from petrol station customers, Paco’s boss fires him. With no other job prospects, Paco asks his aunt, the Mayor, to pull some strings and get him (and by extension, Pig) into the Civil Protection Brigades. Empowered by their uniforms, the two friends become a sort of despotic, arbitrary parallel police force, testing the neighbours’ patience. Faced with a flood of complaints, the Mayor is forced to remove them from the brigade. But just then, the pair—through sheer accident—prevent a catastrophe at Ponte Regato’s Foam Festival when a runaway cement mixer full of cocktails threatens to mow down several locals. The result: the Brigades are dissolved due to budget cuts (the council has to compensate the event organisers), and Paco returns to his old job at the petrol station, now hailed as a local hero.

Chapter 3: Born to Be Wild

A herd of wild boars invades Ponte Regato, destroying maize fields, vandalising street furniture, and scattering rubbish. One night, after a game of cards, the herd ambushes the two friends, and Pig is captivated by the boars’ menacing look and wild, lawless lifestyle. Without hesitation, he joins them in a series of increasingly daring heists: raiding the feed warehouse, robbing Viki’s bar, and beating up the organisers of Ponte Regato’s Stew Festival. The council steps in and authorises a hunting party to put an end to the boars’ criminal activities. Pig urges the herd to stand their ground and suggests attacking the Civil Guard’s outpost to seize weapons. But the boars, more cautious, decide to flee to safer territories. Pig returns to his sty, disappointed by his companions’ cowardice but proud to be the baddest of the bad.

Chapter 4: The Vet

Pig has a mild case of swine flu but doesn’t want Paco to call the vet—a grumpy old man who jabs injections like darts. Paco ignores him and calls the clinic. To their surprise, the old vet has retired, and in his place arrives a stunningly beautiful and charming young woman named Susana. Both friends are smitten and find all sorts of excuses to visit the clinic. Paco and Pig can’t help but fall for the same woman and start competing for her attention, unaware that she has no interest in either of them. Tired of the rivalry, Lola suggests they talk to Susana and let her choose. But when they confront her, they discover the harsh truth: Susana’s heart already belongs to a 900-kilo Percheron horse named Titan. Paco and Pig realise they can’t compete with such an imposing stallion.

Chapter 5: The Overemployed Disabled

Encouraged by his card game rivals, Beni and Milucho, Paco goes to the council to request support for Pig, claiming he’s a dependent with a disability. He’s thrown out, and Pig gets angry, insisting he can earn a living like any Vietnamese pig (a professional pet) or those pigs that sniff out truffles. He demonstrates his impressive sense of smell to Paco. Soon, Pig embarks on a multi-professional career as a mushroom hunter, gas leak detector, and medical diagnostician by scent. Success goes to his head, and he prepares to work as a “nose” in a glamorous Parisian perfume house. But an accident while sniffing a dangerous concentration of musk leaves him without a sense of smell. Paco and Pig return to the council to request support for dependents, this time with a veterinary report confirming Pig’s olfactory disability.

Chapter 6: The Stew Festival

Every year, when Ponte Regato’s Stew Festival arrives, Pig locks himself in his sty, terrified, while Lola goes out with a megaphone, urging neighbours to consider the cruelty of killing animals for food. But this year, Lola convinces Pig to stop being a passive victim and join the fight. The two activists station themselves at the fair entrance, shouting slogans that everyone ignores—not even Paco, who sneaks in disguised with a trench coat, hat, and fake moustache. One of the organisers spots Pig and approaches him, proposing he become the event’s mascot. Pig is outraged and threatens the man until he mentions money. Next, we see Pig tap dancing in a tuxedo at the fair entrance, while Lola walks away, defeated and bitter. Paco sees the scene and feels sorry. He joins her, and they sit by the river, eating a plate of turnip greens and potatoes from the fair.

Chapter 7: The Takeover of the Town Hall

A group of neighbours led by Lola uncover a case of urban corruption involving builder Pacucho and Mayor Rita. Rita falls from grace and ends up drowning her sorrows in alcohol with the only neighbour who supports her—Pig. Without remembering what happened the night before, Pig wakes up in his sty, cuddled up with Rita. He fantasises about becoming the Mayor’s Consort and, without waking her, sets off to rally the town’s most stubborn and brainless residents, convincing them that the Mayor was the victim of an eco-communist-feminist conspiracy. Tensions rise, the mob storms the town hall, and reinstates the Mayor. Rita thanks Pig (now adorned with a buffalo hat) for his help but explains that, for image reasons, they must keep their distance. Pig accepts gracefully and walks away, proud of having slept with Rita (something he doesn’t actually remember happening) and of shaking the town’s democratic institutions (which did happen and won’t be forgotten anytime soon).

Chapter 8: The Best Birthday Ever

Paco is about to turn thirty and realises he’s a failure: he can’t get a date, has a rubbish job, and a bleak future. Pig feels sorry for his friend and decides to cheer him up by hiring a prostitute from the A Frodita club to pose as a stranger who falls madly in love with him. The woman stops at the petrol station, looks at him seductively, and flirts. To Paco’s surprise, they arrange to meet at a pub that night. Proud, Pig tells Lola about his plan to lift Paco’s spirits. Lola explodes: machismo, sexual exploitation, and deceiving a friend are unacceptable. Pig has no choice but to cancel the arrangement with the prostitute. But Paco knows nothing and waits eagerly at the pub for the mysterious woman from the petrol station. Lola walks by, sees him, enters, and sits with him. Paco says he’s just been stood up. Lola feels tenderness for the sweet, naive man Paco is. They reminisce about their school days, laugh, and it seems their affection might turn into something deeper. Meanwhile, Pig tries to avoid paying the professional he hired.